Paleolítico
El Paleolítico se desarrolló en un período que abarca desde hace 2.000.000 de años hasta hace aproximadamente 8.000 años. Existen yacimientos en La Guardia, Camposancos y Porriño. También son notables los descubrimientos en la parte portuguesa del río Miño, desde Caminha a Melgaço.
Cultura megalítica
Propia del periodo Neolítico (6.000 al 2.000 a.c.), se caracterizaba por su capacidad constructora y arquitectónica, junto con su sentido religioso, fundamentado en el culto a los muertos como mediadores entre el hombre y los dioses. Este sentido religioso abarca su importancia hasta la actualidad.
Se dice que la sociedad estaba organizada en un tipo de estructura de clanes. De la época del megalítico dan testimonio millares de túmulos6 extendidos por todo el territorio, en su interior estos túmulos escondían una cámara funeraria de dimensiones mayores o menores, edificada con losas de piedra, lo que es conocido como dolmen.
Edad del Bronce
La Edad del Bronce se desarrolla en Europa entre 2250 a. C. y el 700 a. C. Fue en la Edad del Bronce cuando se consiguió el desarrollo metalúrgico, impulsado por la riqueza minera. Parece que debido a los cambios climáticos,se trasladaron nuevos pobladores a Galicia, incrementando la población y los conflictos entre pueblos.
Fue la época de producción de diversos utensilios y joyas de oro o de bronce, que incluso fueron llevadas más allá de los Pirineos.
Yacimientos
Uno de los yacimientos importantes de Galicia relacionado con la prehistoria es el de Cueva Eirós, situado en el municipio de Triacastela (provincia de Lugo), en el que se han preservado restos animales y líticos neandertales de hasta el Paleolítico Medio, gracias a su ambiente básico. En Galicia también existen otros yacimientos del Paleolítico Medio en el Bajo Miño y la depresión de Orense.
Etapa castreña
La etapa castreña se desarrolló aproximadamente entre el año 700 y el año 0 de nuestra era. Su mayor desarrollo se produce en la segunda mitad de la Edad de Hierro, resultado de la fusión de la cultura de la Edad de Bronce y otras contribuciones posteriores, coexistiendo en parte con la época romana.
Algunos estudios históricos sugieren la llegada de pueblos celtas que trajeron nuevas variedades de ganado, el caballo domesticado y probablemente el centeno. Estos celtas, también denominados sefes o saefes, o incluso celtas de Hallstatt, se encontraron con una región bastante poblada.Según las teorías más aceptadas se superpusieron a la población autóctona como élites guerreras, nobles y jefes de tribus, manteniendo un estatus de superioridad o una cierta estratificación social, como sucedería posteriormente con las invasiones de los suevos y los alanos.
En contraposición a esta teoría, la Universidad de Santiago de Compostela sostuvo a lo largo de la etapa franquista que la influencia celta había sido irrelevante en Galicia y que los restos de esta cultura que aparecen en el territorio eran fruto del comercio o del intercambio con otras partes de la península.
Una investigación de 2006, ha sugerido la vinculación genética celta entre la población del norte y noroeste de la Península Ibérica y las de Bretaña, Gales e Irlanda.
Es en esta época, cuando la provincia romana de Gallaecia (galaicos) aún no estaba constituida política y administrativamente, cuando aparecen los castros. Estas construcciones eran recintos fortificados de forma circular provistos de uno o varios muros concéntricos, precedidos generalmente de su correspondiente foso y situados en su mayoría en la cumbre de oteros y montañas.
Entre los castros de tipo costero destacan el de Fazouro, Santa Tegra, Baroña y O Neixón. En el interior se puede mencionar el castro de Castromao y el de Viladonga.
En cuanto a los templos, la única construcción encontrada es la de Elviña. En el castro de Meirás se conserva una necrópolis. En otros castros se han hallado cistas (pequeñas construcciones de piedra en forma de caja) con cenizas de difuntos. También existen otras construcciones que están parcialmente soterradas y que tienen un depósito para el agua, en las que los vestigios de fuego indican que debían servir para incinerar los cadáveres.
Desde finales del Megalítico aparecen inscripciones sobre las rocas graníticas a cielo abierto (petroglifos), de las cuales todavía se desconoce su origen y significado. Son muy conocidas las de Campo Lameiro.
La economía de los castreños se basaba en la agricultura, la ganadería y el pastoreo.
La romanización
La romanización de Galicia se produjo a partir de las guerras cántabras, llevadas a cabo por Augusto en torno al año 25 o 24 a C.
Los romanos sometieron a los pueblos de la actual Galicia para aprovechar los recursos mineros de la zona. Con el tiempo la convertirían en provincia del imperio y reconocerían su personalidad llamándola Gallaecia. Los castros perdieron su viejo valor defensivo. Los romanos trajeron nuevas técnicas, nuevas vías de comunicación, nuevas formas de organizar la propiedad y una lengua nueva, el latín.
Más tarde llegó el cristianismo a Galicia, aún bajo dominación romana, sustituyendo poco a poco al paganismo. Los suevos, un pueblo germánico seguidor del arrianismo (herejía cristiana), establecerían posteriormente un reino independiente en Galicia que mantendrían durante ciento setenta años. Los suevos fueron progresivamente absorbidos por los visigodos. Éstos impondrían definitivamente la religión católica en Galicia.
El Islam llegaría hasta el sur de Galicia. El norte permanecería como bastión de la Reconquista hasta que, después de recuperar el sur, éste se independizaría con el nombre de Portugal.
El culto a la figura del Apóstol Santiago en Santiago de Compostela desde el siglo IX confirió a Galicia una importancia clave dentro del fortalecimiento ideológico de los reinos cristianos ibéricos durante la Reconquista, erigiéndose como centro religioso y destino de peregrinos que fortalecieron los enlaces con Europa. El Camino de Santiago se convirtió en un eje cultural por el que se extendieron, entre otros, el arte románico o la lírica de los trovadores.
A partir de la escriturización normativa en castellano comenzada por Alfonso X, el gallego como lengua comenzó una decadencia acelerada dentro del proceso de uniformización de España, pasando por los llamados séculos escuros ("siglos oscuros"), en los que la supervivencia lingüística fue sólo oral. En el siglo XVIII se comenzó a tomar conciencia de la situación de división lingüístico-social entre los gallegohablantes y los castellanohablantes.
Siglo XIX
En 1833 Galicia perdió su representatividad como unidad administrativa y desapareció la Junta del Reino de Galicia. Es aquí que nacen las actuales cuatro provincias gallegas que estructuran el territorio bajo administración del gobierno central. Se encuentra en este siglo el primer surgimiento de un movimiento político que defendió a Galicia por causa de esta pérdida de poder.
El pronunciamiento de Miguel Solís levantó en armas a una parte del ejército en contra del régimen autoritario de Narváez. Fueron derrotados en la batalla de Cacheiras, el 23 de abril de 1846, y fusilados los sobrevivientes, conocidos a partir de ahí como los Mártires por la Libertad o Mártires de Carral.
El Rexurdimento supuso una tentativa culturalista de defensa de la galleguidad posterior a esa tentativa política, el afianzamiento de la conciencia de diferenciación cultural unido a un ideal político. Esto supuso la recuperación de la lengua gallega como vehículo de expresión social y cultural. De esta época son escritores como Rosalía de Castro, Manuel Murguía, Manuel Leiras Pulpeiro o Eduardo Pondal, entre otros.
Siglo XX
Después del provincialismo, federalismo y regionalismo del siglo XIX, surgió la etapa de la Solidaridad Gallega, desde el año 1907 hasta la Primera Guerra Mundial, con el objetivo de conseguir un frente electoral unido para eliminar el caciquismo y conseguir una representación gallega (lo que se saldó con un fracaso).
Una primera etapa, hasta Primo de Rivera, es la marcada por las Irmandades da Fala, con una preocupación fundamental por la defensa de la lengua gallega. Al extenderse, va cuajando de nuevo la idea política del galleguismo. Así, Vicente Risco y Otero Pedrayo trabajaron en el aspecto cultural y tuvieron contraparte en el aspecto político Porteira y Lois Peña Novo. El relevo lo constituyeron la llamada Xeración Nós, en torno a la revista del mismo nombre, acompañada de 1920 a la Segunda República por una preocupación por la creación de un galleguismo controlado e instrumental desde el poder político central.
En la Segunda República había dos tendencias fundamentales: la correspondiente a la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) y la contraparte en el Partido Galeguista (PG). El PG surge de la unión de varias tendencias representadas en las figuras de Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo, Ramón Cabanillas, Ramón Suárez Picallo, Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, etc. En 1936 el PG, para lograr el estatuto para Galicia, se alió con el Frente Popular, y como resultado de esa alianza sufrió una escisión. Sin embargo, se logró el Estatuto y Castelao se presentó a las Cortes poco antes de la Guerra Civil española.
Guerra Civil y franquismo
La guerra civil y la posterior represión franquista acabó con los partidos, los sindicatos y todo tipo de pluralismo y libertad de expresión y asociación, además de los movimientos galleguistas. Galicia, que no fue nunca frente de guerra, sufrió la represión de los sublevados, ascendiendo la cifra de asesinados y ejecutados tras juicios sumarísimos por delitos de "traición" y "auxilio a la represión" a 4.200, según las cifras del historiador Carlos Fernández Santander. Personas de toda condición social o ideología fueron víctimas de la represión: los cuatro gobernadores civiles en el momento de la sublevación, la mujer del gobernador de La Coruña, Juana Capdevielle, alcaldes galleguistas como Ángel Casal en Santiago de Compostela, socialistas como Jaime Quintanilla en Ferrol, o Emilio Martínez Garrido en Vigo, diputados del Frente Popular (Antonio Bilbatúa, José Miñones, Díaz Villaamil, Ignacio Seoane, o ex diputados como Heraclio Botana), militares que se mantuvieron leales a la República, como los generales Rogelio Caridad Pita, Enrique Salcedo Molinuevo, y el almirante Antonio Azarola, o los fundadores del Partido Galeguista, Alexandre Bóveda y Víctor Casas.En paralelo, para muchas personas vinculadas a la República comenzó la etapa del exilio.
Algunos movimientos de izquierda resistente crearon pequeños grupos de guerrillas con líderes como El Piloto (José Castro Veiga) o Foucellas (Benigno Andrade), que acabaron siendo detenidos y ejecutados.En los años 60, ministros como Manuel Fraga Iribarne introdujeron ciertas reformas aperturistas al tiempo que los tecnócratas del Opus Dei modernizaron la administración y abrieron la economía española al capitalismo.Galicia, sin embargo, jugó un papel de abastecedora de materias primas y energía al resto de España con grandes estragos ecológicos y humanos (como la tercera ola migratoria hacia Venezuela y Europa). Fue la época del monopolio de Fenosa y la inundación de los grandes valles fluviales gallegos. Fueron apareciendo iniciativas dinamizadoras como la instalación de Citroën en Vigo, la modernización de la industria conservera y la flota pesquera de gran altura, y un esfuerzo del campesinado por modernizar sus pequeñas explotaciones volcándose especialmente en la producción de leche de vacuno. En la provincia de Orense, el empresario y político Eulogio Gómez Franqueira dinamizó el sector agropecuario con una experiencia cooperativista que catapultó la producción y comercialización agroalimentaria (Coren). Los años setenta entraron en una fase de agitación universitaria, agraria y obrera. En 1972, hubo huelgas generales en Vigo y Ferrol, núcleos industriales con abundante actividad sindical. En Ferrol, en una manifestación, la policía mató a dos obreros del astillero Bazán, llamados Amador Rey y Daniel Niebla.
También en 1972, el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Miguel Ángel Araújo Iglesias, escribió una pastoral que no fue bien recibida por el franquismo, relacionada con la manifestación en Ferrol de la plantilla de Bazán, en donde murieron los dos obreros citados.
En democracia
Cronología política desde 1975 hasta 2005:
1975: constitución de la Junta Democrática de Galicia.
1976: constitución de la Mesa Democrática de Galicia.
1977: constitución de la Asamblea de Parlamentarios de Galicia.
1978: Junta preautonómica presidida por Antonio Rosón Pérez.
1979: Junta Preautonómica presidida por José Quiroga Suárez.
1980: referéndum del Estatuto de Autonomía. Aprobado haciendo referencia a la Nacionalidad Histórica.
1981: primeras elecciones autonómicas.
1982: presidente de la Junta de Galicia: Gerardo Fernández Albor.
1987: presidente de la Junta de Galicia: Fernando González Laxe.
1990: presidente de la Junta de Galicia: Manuel Fraga Iribarne.
2005: presidente de la Junta de Galicia: Emilio Pérez Touriño.
2009: presidente de la Junta de Galicia: Alberto Núñez Feijóo.